Samhain: el velo se hace fino… un tiempo para honrar y recordar

Honrando el velo del tiempo…

“Cuando las hojas caen y el aire se vuelve más quieto,
el corazón escucha los susurros de quienes vinieron antes,
recordándonos que la vida no termina, solo cambia de forma.”

Se acerca Samhain, una de las celebraciones más antiguas que marcan el final del ciclo de la cosecha y el comienzo del invierno. En la rueda del año, este es el momento en que el velo entre el mundo visible y el invisible se vuelve más fino, invitándonos a recordar, agradecer y honrar a quienes caminaron antes que nosotros.

Samhain (pronunciado sóuin) es el origen celta de lo que más tarde se transformó en celebraciones como el Día de los Muertos o Todos los Santos. No es una fiesta oscura, sino un tiempo de profunda conexión con la memoria, la tierra y el misterio.

Nos recuerda que vida y muerte no son opuestos, sino partes del mismo ciclo sagrado.

Así como la naturaleza suelta sus hojas, también nosotros somos invitados a soltar y hacer espacio para lo nuevo.

Un pequeño ritual para honrar a los ancestros

Ritual amoroso y simbólico para honrar y recordar a los que ya partieron.

El altar del recuerdo

Puedes crear un pequeño espacio en tu hogar con una tela, una vela (que solo encenderás si lo sientes seguro), flores secas o frescas, y alguna fotografía o símbolo que represente a tus ancestros o seres queridos que ya partieron.

Coloca también un cuenco con un poco de agua y algo de alimento (pan, fruta, semillas…). Este gesto simboliza ofrecer lo que nutre a la memoria y al amor que sigue vivo en el linaje.

Tómate un momento en silencio para agradecerles por la vida que hoy fluye en ti gracias a ellos.

Puedes decir en voz alta:

“Honro tus pasos, agradezco tu existencia y te libero con amor.
Gracias por abrir el camino que hoy sigo recorriendo.”

Cuando sientas que el momento ha terminado, puedes dejar la ofrenda un día o dos, y luego devolverla a la tierra.

¿Qué nos invita a mover Samhain?

  • Agradecer a quienes vinieron antes y reconocer las raíces que nos sostienen.
  • Reflexionar sobre lo que necesitamos soltar para entrar en un nuevo ciclo.
  • Encender la luz del corazón para guiarnos en los meses más oscuros del año.
  • Recordar que cada final lleva en sí una semilla de renacimiento.

En este tiempo de silencio y recogimiento, podemos encontrar una belleza serena: la de mirar atrás con amor, para poder caminar hacia adelante con claridad.

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